Corre Lola Corre (1998)

lolacorre

Domingo de lluvia y películas. Por la noche fue el turno de Corre Lola corre (1998), una de mis películas favoritas (a pesar de haberla visto solo dos veces). Muestra, como pocos filmes lo han hecho, de manera clara y concisa un concepto tan diario, tan contínuo y presente en cada segundo de nuestras vidas, que casi no tomamos conciencia de él. Me refiero a las elecciones que hacemos y, especialmente, a cómo cada una de ellas, cada PEQUEÑO detalle, puede influir en la vida de los que nos rodean de una manera tremenda. El recurso de las fotos para mostrar en unos poquísimos segundos las concecuencias que ocasionan que los cruces de Lola con otra gente en su corrida es innegablemente magistral. Cada choque -o evasión del choque-, por mínima que sea altera el futuro de esa persona increiblemente… y lo más probable es que ninguna se de cuenta que el punto de quiebre haya sido ese segundo de sus vidas.

RunLolaRun-posterY seamos honestos ¿A quién no se le ha ocurrido alguna vez “volver al pasado” para corregir una elección? Para cambiar algo y que nuestro presente fuera distinto. Pero… ¿qué pasaría si nos damos cuenta de que ese cambio trajo otra serie de cosas malas? Quizás peores que las que tratamos de borrar al principio. Cada segundo uno toma decisiones. ¿Desayuno o me voy? ¿Ascensor o escalera? ¿Subo al colectivo o espero el otro? ¿Derecha o izquierda? Algunas nos parecerán buenas decisones, otras quizás no. Pero esas que nos parecen que fueron malas elecciones, no debemos pasarlas por alto. Alguna enseñanza seguro nos dejaron, está en nosotros no desperdiciar ese “mal momento” y utilizarlo para que no nos vuelva a suceder. E incluso, si abrimos bien los ojos y prestamos atención, con el tiempo podremos darnos cuenta de que “eso malo” a alguna cosa buena nos condujo luego. Todo es relativo, pero hay que notarlo. Quisiera ilustrar esto último con un ejemplo:

Un sujeto va camino a la parada de colectivo, y en el camino se le caen las monedas. Por agacharse a recogerlas ve cómo su colectivo sigue de largo. Llega a la parada, enojado por su mala suerte. Espera 10 minutos al próximo colectivo, y cuando sube y se sienta descubre a su lado una hermosa señorita. Entablan una conversación, intercambian teléfonos… y años más tarde están felizmente casados y con 2 hermosos hijos.

Ahora la pregunta es ¿Si no hubiera tenido la mala suerte de que se le cayeran las monedas… esto hubiera pasado? Quizás no. Entonces ¿fue malo que se le cayeran las monedas?

Por alguna razón esta temática siempre me llamó la atención, y creo que esta fue la primera película en la que vi esa idea de “mínimos cambios y sus gigantescas consecuencias” tan claramente reflejada. Por eso me gustó tanto, y aún hoy lo hace. Luego salieron otras películas que de alguna manera trataban el mismo tema: la casi desconocida Déjala correr (2001) (película argentina con Nicolás Cabre y Floricienta, entre otros), El Eefecto Mariposa (2004) otra de mis favoritas, también porque trata este tema que mencioné unos párrafos más arriba, y alguna más que debo estar olvidan en este momento.

lola-vestuarioAH! y casi olvido mencionar algo más que me fascina de esta película, y es lo armoniosa que me parece la combinación de colores del personaje de Lola. No son colores “clásicos”, pero en ese conjunto me generan una extraña sensación de perfección: ese cabello rojo furioso, la camiseta celeste, y el pantalón verde agua. No sé porqué me parece tan buena elección para esta cinta, pero bueno… es así. ^_^

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